Relato Erótico: Comida erótica para dos

pic nicSuspiró haciendo que él replicara molesto cuando algunos pedazos de pescado se resbalaron por su piel hasta caer en la base donde se encontraba.

–Estate quieta… – Masculló cogiendo con unos palillos los trozos caídos y limpiando con una servilleta su vientre antes de colocarlos encima.

–¡Pero! – Se quedó ella.

Él la acalló con un dedo sobre sus labios y siguió afanándose en colocar el pescado, y lo que no era pescado, sobre el cuerpo desnudo de ella, tumbada boca arriba sobre la mesa de la cocina donde se suponía tenían que estar comiendo en ese momento y no soportando semejantes ideas de su pareja.

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Relatos Eróticos

Relatos EróticosLa literatura es una de las riquezas más maravillosas que tenemos en el mundo, por eso es que hay que cuidarla como oro en paño para que no se pierda. Muchas personas piensan que no hay nada mejor que la comunicación hablada pero la literatura, el hecho de escribir esas palabras que no eres capaz de expresar mediante la voz, que te dan corte o que necesitas decirle a la otra persona, es algo muy importante también.

Si tienes en cuenta además que la palabra escrita puede seducir a la mente y envolverla en un momento de placer y deseo, no por el libro o los personajes en sí, sino por la persona que lo ha escrito y ha volcado parte de su ser en él, puede ser una bonita fantasía, ¿verdad?

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Relato erótico: Habitación 129 (III Concurso Dolce Love)

127Un trío, fantasía que todo hombre tiene y que ansía hacerla realidad y como no, su marido no iba a ser menos.
Pero, ¿estaría ella dispuesta a ceder a dicha fantasía por su marido?
-¿Un trío? – preguntó Angélica
-Si, ya sabes…podíamos probar, te lo he dejado caer alguna vez.- dijo distraídamente Diego.
-Si si, pero pensaba que me lo decías cómo algo así de pasada no se..no creía que me lo propusieras en serio.-
-Bueno, no se…es que imaginarte con otra mujer me pone mucho, ya lo sabes- dijo mirándola con ojos deseosos.
-Ah…¿pero que el trío seria con una mujer?- rió Angélica
– Jaja si, podíamos empezar probando con una mujer ¿ no?-
– Claro claro – dijo Angélica sonriendo.

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Relato erótico: UN CAFÉ BIEN CALIENTE, POR FAVOR. (III Concurso Dolce Love)

chicarojoTras la noche de lluvia, lágrimas y desesperanza, volvió a brillar un nuevo día, ella abrió sus ojos, sonrió y a la desesperación del amor perdido decidió hacerle frente porque el sol así se lo pedía y sobre todo porque ella se lo merecía.

Se puso su mejor vestido, ¿por qué no? Rojo, entallado, ¿qué más da que fuera de día, simplemente le apetecía sentirse atractiva, en su interior tal vez algo más, le apetecía sentirse sexi, pero sin sentirse obligada a parecerlo, es decir, sexi en su esencia natural, en su aroma, en su pelo, en su rubor en las mejillas, en sus carnosos labios, por lo que decidió no ponerse mucho maquillaje para que esta vez el deseo llegara hasta ella por ella misma y no por quien parecía ser.

Salió a la calle, con un cierto aire de seguridad, sin miedo, tal vez fuera lo que más sexi le hacía sentir, no tener miedo, no tener que contentar a nadie, no elegir el vestido para nadie, sólo para ella, sentirse bien por sí misma y elegir cuando cómo y con quien, hoy sólo dependía de ella. Paró en una cafetería a la que siempre había deseado entrar y que antes por contentar a quien compartía su vida nunca lo hizo, entró, se sentó cómodamente con las piernas cruzadas y despreocupada por su entorno observó atentamente la carta de cafés imaginando cual de ellos le gustaría degustar más tibio y derramado sobre el cuerpo de un apuesto acompañante aquel día, se sorprendió así misma imaginando aquello, pues nunca pensó que ese sería un buen criterio para elegir un café, pero nada más acertado cuando se le acercó el camarero y le preguntó que tomaría aquella mañana, fue entonces cuando al observar a aquel apuesto joven cuando tuvo clara su decisión: “un café con caramelo, aromatizado con canela y un toque de nata” , el camarero sonrió y alabó aquella decisión como acertada. Sigue leyendo

Relato erótico: LÍVIDO DESEO (III Concurso Dolce Love)

barUn día más. Y cuando pienso que es el principio de la noche, de la maldita noche en soledad, comienza mí tremenda angustia.
Si pudiera retroceder en el tiempo y ser perdonado, seguramente dejaría este infierno.
Volvería al sitio donde, solo me bastó con verte, y saber que serias mía.
Tú primoroso rostro pintado por la mano del creador, tú mirada tierna y profunda exaltaron, sin saberlo, mis torpes e inquietantes pensamientos.
Deseé devorarte, entrar en ti y sentir el tibio recorrido del calor hacia tú vientre.
Nos miramos. Sonreímos. La furia del deseo me invadió.
Tu cuerpo sinuoso y sutil vino hacia mí, me pareció inconquistable, mientras maldecía a quien se apoderó de tu himen.
El bar estaba lleno, pero estábamos solos.
No recuerdo que torpes palabras pronuncié, ahora solo añoro tu piel; y me alegro de haberla poseído, y me frustro por no haberla dominado.
Entre copa y copa me acerqué más hacia ti, mientras reías desbordada, como desafiando al mismísimo Dios. Tú calma felina se mantuvo expectante y perversa.

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Relato erótico: EL JUEGO DE LA ARAÑA (Ganador III Concurso Dolce Love)

casinoHabía dado varias vueltas por todo el casino. Tiré un par de pavos a las tragaperras para evitar sospechas.
A mi segundo paso por la ruleta, la vi. Una mujer sentada a la mesa: sola. Una rubia madura embutida en un visón. Los brazos llenos de joyas, el pellejo atirantado de su cuello cubierto por enormes perlas.
Tenía buena pinta.
Me coloqué a su espalda y la examiné mejor. Zafiros en sus orejas, un broche de oro pendiendo de una solapa. Bótox, colágeno y los rasgos recientes del bisturí en su tez cargada de potingue. Olía a Chanel Número Cinco. La víctima perfecta, el banco de peces que el tiburón estaba esperando.
Hablaba con el empleado. Sembraba el tapete de apuestas. Regalaba fichas de cien como si fuesen caramelos en un desfile. Trasegaba combinados de ginebra y vociferaba por cada jugada premiada.
El tipo de al lado se abrazaba a sus cuatro fichas de cinco dólares. Movimientos simples: doble o nada. Un pesado. Podría tardar una eternidad en perderlo todo. Le susurré un negocio. Le pagué de extranjis doscientos machacantes por su asiento. Sigue leyendo

Relato erótico: Al cansarme me siento (III Concurso Dolce Love)

hambreDesde hace algún tiempo, todo me da miedo, el cielo cuando comienza a oscurecer, aquellas puertas que se cierran tras de mi y la calle con el bullicio de la gente circulando sin sentido, ancianos ayudados por jóvenes necesitados de dinero para poder sobrevivir, amas de casa cargadas con bolsas, emigrantes perdidos. Estudiantes con rostros lánguidos buscando un cliente y aquella joven de rostro moreno que en una esquina mira a los hombres para poder sacar de ellos unas monedas y de esa manera poder soñar con un futuro mejor, aunque tenga que aguantar las ganas de vomitar en cualquier oscuro rincón del parque, que ajeno a sentimientos y dudas, deja que se balanceen las hojas de sus árboles, para asi, acariciar a los pájaros, testigos mudos de lo cotidiano.
Me siento viejo, me doy cuenta de ello cuando a veces se me olvida escribir mi nombre y veo que las palabras no significan nada, si acaso un momento de consuelo o como ahora, una esperanza para la chica de rostro moreno que se acerca a mi.
-¿Quiere que le ayude?
-¿A qué?…-le respondo malhumorado aunque al mirarle con detenimiento, me fije en sus ojos entre verdes y azules, difíciles de olvidar aunque no recuerde ahora nada.
-A lo que quiera.
-Yo no quiero nada.
Será por pura paranoia, o por la vejez, o quizás sea porque tal vez no encuentro mi lugar en esta sociedad que avanza rápida y con frialdad, por lo que me muestro enfadado. Sigue leyendo