Diario De La Doctora Miss Love: La Seducción De La Mujer

SeducciónHola querid@s míos… ¿Qué tal está yendo la semana? Espero que bien, igual que a mí y, teniendo en cuenta que nos espera una semana corta porque el jueves se acaba y tendremos un puente hasta el martes, mucho mejor con más tiempo para jugar a otras cositas, ¿verdad que sí?

Estos días he estado pensando la evolución que han tenido las mujeres y cómo la seducción han ido quedando en un segundo plano, incluso siendo olvidada por muchas, que no saben seducir, o dicen que no saben pero en realidad lo hacen.

Y es que la seducción no es algo que se enseñe, sino algo que se tiene dentro y que hay que desarrollar de la mejor manera posible. ¿Cómo? Pues siendo valiente y echándole… bueno, creo que todos sabemos lo que iba a ir.

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Relato erótico: EL JUEGO DE LA ARAÑA (Ganador III Concurso Dolce Love)

casinoHabía dado varias vueltas por todo el casino. Tiré un par de pavos a las tragaperras para evitar sospechas.
A mi segundo paso por la ruleta, la vi. Una mujer sentada a la mesa: sola. Una rubia madura embutida en un visón. Los brazos llenos de joyas, el pellejo atirantado de su cuello cubierto por enormes perlas.
Tenía buena pinta.
Me coloqué a su espalda y la examiné mejor. Zafiros en sus orejas, un broche de oro pendiendo de una solapa. Bótox, colágeno y los rasgos recientes del bisturí en su tez cargada de potingue. Olía a Chanel Número Cinco. La víctima perfecta, el banco de peces que el tiburón estaba esperando.
Hablaba con el empleado. Sembraba el tapete de apuestas. Regalaba fichas de cien como si fuesen caramelos en un desfile. Trasegaba combinados de ginebra y vociferaba por cada jugada premiada.
El tipo de al lado se abrazaba a sus cuatro fichas de cinco dólares. Movimientos simples: doble o nada. Un pesado. Podría tardar una eternidad en perderlo todo. Le susurré un negocio. Le pagué de extranjis doscientos machacantes por su asiento. Sigue leyendo

Relato erótico: OBSCENIDADES (III Concurso Dolce Love)

locuraNo podía dejar de golpearla contra el suelo y sentir como mi cuerpo desnudo se retorcía con la lluvia cayendo sobre él… El dolor era casi insoportable, pero necesario para recordarme la razón de estar allí…
Llevábamos tres días alucinando en un mundo construido por todos los vicios que ya no puedo recordar bien…
Sólo sé que esa fue la última vez que nos vimos, nos mezclamos y maltratamos nuestros cuerpos con la curiosidad de un niño…
Ella tenía más abismos mentales que cualquier suicida andante… Y yo me suelo mezclar bien entre la muchedumbre y quedándome con los retratos oscuros que llaman mi atención…
La casualidad hizo que nos folláramos al instante de conocernos para probarnos y ver si funcionaría lo que teníamos planeado tras varios intentos en esta vida y quizá otras…
Nos rompimos la ropa y esa parte de nosotros mismos que permanece indeleble a los cambios…
Lo que recuerdo de ella no son sus bragas ahogándome la garganta, o sus manos por todos mis agujeros hambrientos… No pienso en su voz orinándose con cada palabra ni su coño abrasando mi ombligo…
No tengo claro si nos mojábamos a la par o si hubo equis corridas…
No recuerdo su cinturón golpeando mi espalda y la sangre brotando entre los dedos que me iba metiendo…
No sé si me mordía ella o cualquiera de las personas que pasaron por allí durante el encierro…
Quizá estuve inconsciente o quizá me morí unas horas…
No recuerdo si abría los ojos o me obligaban a hacerlo… No sé si los objetos que se usaron estaban en mi imaginación o en ese delirio… Sigue leyendo

Relato erótico: MILAGROS (EL DESQUITE) (III Concurso Dolce Love)

dormidaCuando desperté todavía estaba dormida en el sofá. Intenté levantarme pero resbalé en el sudor de la noche o, lo que es más probable, en un poquito de vino derramado. Quiero exprimir el sol ácido. Me gusta verla así: abstraída del mundo, de lo que todos nos ponemos de acuerdo en llamar “realidad”; respira con mucha tranquilidad. Olvidó quitarse las gafas y los tacones pero, aun así, se ve muy cómoda: sonríe en su sueño. Llevo mi rostro al suyo lo suficientemente cerca para sentir su aliento pero teniendo cuidado de no despertarla. Paso mi nariz por todo su cuerpo, comenzando por el cuello, y cuando llego a su ombligo —que está descubierto— ella parece estremecerse: cierra las piernas como si quisiera tener el mundo entero entre sus rodillas. No entiendo cómo después de una noche de tragos puede oler tan bien.
Me emociono mucho: siento una canción de Motorhead en mi corazón, en mi sangre, en todo mi cuerpo. Tal vez es la resaca o, quizá, es esa faldita que me deja intuir sus secretos; sus medias negras, la forma en que descansa. Confieso que me excita mucho la forma en que habla de sí misma: con toda esa herencia cristiana y sus convencionalismos medievales en los que para poder echarte un polvo tenías que agradecerle a dios… y dios no se enojaba ¿cierto?… Pero saquemos a dios, con su mirada totalitaria de escritorzuelo tradicionalista y su vocación de chismoso, de este instante, el único que importa. Sigue leyendo

Relato Erótico: Juegos Preliminares

juegos-preliminares          – ¿Estás segura de esto? – Preguntó él dejando que ella lo sentara en el sofá donde, delante del mismo, había una mesa baja con un tablero y varias tarjetas, fichas, unos dados y algunas cajas que no sabía de dónde habían salido.

          – Si, estamos solos, no nos va a molestar nadie. Los teléfonos están apagados, la llave de la puerta echada y no hay vecinos. Tenemos todo para nosotros y quiero jugar a esto.

          – Dicen que esos juegos se hacen aburridos… – Masculló él mirando con mala cara el título del juego de mesa… “Atrévete”. ¿Sería uno del tipo “Verdad o Reto”? ¿Iba a tener que contarle la verdad o hacer lo que ella quisiera? No estaba demasiado dispuesto. Sigue leyendo

Relato Erótico: Viaje en el tren

en-el-trenCogí el tren de las 8:30 de la mañana hacia Alicante para poder pasar el fin de semana con mis amigos y mi familia.

Al entrar al vagón busque mi sitio y vi que me tocaba compartir viaje con una señora de unos 50 años bastante bien conservada y con mucha clase. Llevaba un vestido de licra negro de una sola pieza que le llegaba justo por encima de las rodillas y con un generoso escote. Sigue leyendo

Relato Erótico: Despertar al amor

despertar_amorCerró la puerta con cuidado intentando no fijarse en sus manos que temblaban un poco por lo que iba a ocurrir en ese momento. Se volvió para encontrarla de pie a su lado, las manos entrelazadas entre sí igual que sus piernas mirando a todos lados con las mejillas enrojecidas. De vez en cuando los ojos lo buscaban a él para desviarse, tímidos ellos, hacia otra dirección. Sigue leyendo