Diario De La Doctora Miss Love: Los miedos de la mujer para lanzarse

miedos-mujerMuchas veces mis amigas me han preguntando cómo he sido capaz de sacar esa “mujer” de mí y hacer que, pase lo que pase, siempre me lancé y no me amilané ante lo que me diga un hombre, u otra mujer, no al punto de estar siempre atacando, pero sí el no echarme atrás ante nada y, si me intentan buscar, encontrarme, ya sea para tener relaciones o por otros motivos. Y siempre les respondo lo mismo, es cuestión de dejar a un lado los miedos.

Las mujeres, a lo largo de la historia, han estado teniendo muchos miedos, sobre todo a la soledad, al rechazo, a no ser lo que los hombres buscan,… Pero, ¿acaso una mujer tiene que condicionar su forma de ser por un hombre o, en general, por cualquier otra persona? Yo creo que no y eso es lo que me gustaría que intentaras conocer, querid@ porque no siempre ocurre esto. Hay muchos miedos que afectan a las mujeres y hacen que, junto con una baja autoestima, al final no se pueda conseguir lanzarse, pero eso no tiene nada que ver porque los miedos se pueden vencer.

Además, ten en cuenta una teoría que suelen utilizar cada vez más para explicar la infidelidad de los hombres. Cuando antes se vivía en pueblos o tribus, estaban formadas por mujeres que vivían solas, y los hombres eran nómadas que llegaban, hacían su función y se iban sin tener ningún tipo de vínculo con las mujeres, al menos la gran mayoría. ¿Esas mujeres no eran lanzadas? Yo creo que sí y mucho más de lo que podemos ser ahora, a la par que independientes y valientes por vivir solas. Sigue leyendo

Diario De La Doctora Miss Love: El perfil de una mujer 10

mujer10Ser una mujer es una cosa. Una mujer 10 es otra. Yo me considero a mí misma una mujer 10 y los hombres con los que he estado opinan lo mismo. Y no es porque sea buena con el sexo, que lo soy, ni que sea una gran mujer, ni nada por el estilo. Quítate esas ideas de la cabeza porque por ahí no van los tiros. ¿Quieres saber por qué me considero una mujer 10? Pues te lo voy a decir.

Soy una mujer 10 porque soy yo quien toma las decisiones de mi vida, porque hago y deshago las cosas a mi antojo y, aunque procuro no afectar negativamente a nadie, no puedo estar pensando en los demás para dirigir mi vida porque los demás no lo hacen por mí. ¿Entonces qué hago? Pues es sencillo, me ocupo de mí misma, soy egoísta en eso pero, si no lo somos, es muy difícil conseguir una vida plena.

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Diario De La Doctora Miss Love: La Seducción De La Mujer

SeducciónHola querid@s míos… ¿Qué tal está yendo la semana? Espero que bien, igual que a mí y, teniendo en cuenta que nos espera una semana corta porque el jueves se acaba y tendremos un puente hasta el martes, mucho mejor con más tiempo para jugar a otras cositas, ¿verdad que sí?

Estos días he estado pensando la evolución que han tenido las mujeres y cómo la seducción han ido quedando en un segundo plano, incluso siendo olvidada por muchas, que no saben seducir, o dicen que no saben pero en realidad lo hacen.

Y es que la seducción no es algo que se enseñe, sino algo que se tiene dentro y que hay que desarrollar de la mejor manera posible. ¿Cómo? Pues siendo valiente y echándole… bueno, creo que todos sabemos lo que iba a ir.

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Relato erótico: EL JUEGO DE LA ARAÑA (Ganador III Concurso Dolce Love)

casinoHabía dado varias vueltas por todo el casino. Tiré un par de pavos a las tragaperras para evitar sospechas.
A mi segundo paso por la ruleta, la vi. Una mujer sentada a la mesa: sola. Una rubia madura embutida en un visón. Los brazos llenos de joyas, el pellejo atirantado de su cuello cubierto por enormes perlas.
Tenía buena pinta.
Me coloqué a su espalda y la examiné mejor. Zafiros en sus orejas, un broche de oro pendiendo de una solapa. Bótox, colágeno y los rasgos recientes del bisturí en su tez cargada de potingue. Olía a Chanel Número Cinco. La víctima perfecta, el banco de peces que el tiburón estaba esperando.
Hablaba con el empleado. Sembraba el tapete de apuestas. Regalaba fichas de cien como si fuesen caramelos en un desfile. Trasegaba combinados de ginebra y vociferaba por cada jugada premiada.
El tipo de al lado se abrazaba a sus cuatro fichas de cinco dólares. Movimientos simples: doble o nada. Un pesado. Podría tardar una eternidad en perderlo todo. Le susurré un negocio. Le pagué de extranjis doscientos machacantes por su asiento. Sigue leyendo

Relato erótico: OBSCENIDADES (III Concurso Dolce Love)

locuraNo podía dejar de golpearla contra el suelo y sentir como mi cuerpo desnudo se retorcía con la lluvia cayendo sobre él… El dolor era casi insoportable, pero necesario para recordarme la razón de estar allí…
Llevábamos tres días alucinando en un mundo construido por todos los vicios que ya no puedo recordar bien…
Sólo sé que esa fue la última vez que nos vimos, nos mezclamos y maltratamos nuestros cuerpos con la curiosidad de un niño…
Ella tenía más abismos mentales que cualquier suicida andante… Y yo me suelo mezclar bien entre la muchedumbre y quedándome con los retratos oscuros que llaman mi atención…
La casualidad hizo que nos folláramos al instante de conocernos para probarnos y ver si funcionaría lo que teníamos planeado tras varios intentos en esta vida y quizá otras…
Nos rompimos la ropa y esa parte de nosotros mismos que permanece indeleble a los cambios…
Lo que recuerdo de ella no son sus bragas ahogándome la garganta, o sus manos por todos mis agujeros hambrientos… No pienso en su voz orinándose con cada palabra ni su coño abrasando mi ombligo…
No tengo claro si nos mojábamos a la par o si hubo equis corridas…
No recuerdo su cinturón golpeando mi espalda y la sangre brotando entre los dedos que me iba metiendo…
No sé si me mordía ella o cualquiera de las personas que pasaron por allí durante el encierro…
Quizá estuve inconsciente o quizá me morí unas horas…
No recuerdo si abría los ojos o me obligaban a hacerlo… No sé si los objetos que se usaron estaban en mi imaginación o en ese delirio… Sigue leyendo

Relato erótico: MILAGROS (EL DESQUITE) (III Concurso Dolce Love)

dormidaCuando desperté todavía estaba dormida en el sofá. Intenté levantarme pero resbalé en el sudor de la noche o, lo que es más probable, en un poquito de vino derramado. Quiero exprimir el sol ácido. Me gusta verla así: abstraída del mundo, de lo que todos nos ponemos de acuerdo en llamar “realidad”; respira con mucha tranquilidad. Olvidó quitarse las gafas y los tacones pero, aun así, se ve muy cómoda: sonríe en su sueño. Llevo mi rostro al suyo lo suficientemente cerca para sentir su aliento pero teniendo cuidado de no despertarla. Paso mi nariz por todo su cuerpo, comenzando por el cuello, y cuando llego a su ombligo —que está descubierto— ella parece estremecerse: cierra las piernas como si quisiera tener el mundo entero entre sus rodillas. No entiendo cómo después de una noche de tragos puede oler tan bien.
Me emociono mucho: siento una canción de Motorhead en mi corazón, en mi sangre, en todo mi cuerpo. Tal vez es la resaca o, quizá, es esa faldita que me deja intuir sus secretos; sus medias negras, la forma en que descansa. Confieso que me excita mucho la forma en que habla de sí misma: con toda esa herencia cristiana y sus convencionalismos medievales en los que para poder echarte un polvo tenías que agradecerle a dios… y dios no se enojaba ¿cierto?… Pero saquemos a dios, con su mirada totalitaria de escritorzuelo tradicionalista y su vocación de chismoso, de este instante, el único que importa. Sigue leyendo

Relato Erótico: Juegos Preliminares

juegos-preliminares          – ¿Estás segura de esto? – Preguntó él dejando que ella lo sentara en el sofá donde, delante del mismo, había una mesa baja con un tablero y varias tarjetas, fichas, unos dados y algunas cajas que no sabía de dónde habían salido.

          – Si, estamos solos, no nos va a molestar nadie. Los teléfonos están apagados, la llave de la puerta echada y no hay vecinos. Tenemos todo para nosotros y quiero jugar a esto.

          – Dicen que esos juegos se hacen aburridos… – Masculló él mirando con mala cara el título del juego de mesa… “Atrévete”. ¿Sería uno del tipo “Verdad o Reto”? ¿Iba a tener que contarle la verdad o hacer lo que ella quisiera? No estaba demasiado dispuesto. Sigue leyendo