Relato erótico: LÍVIDO DESEO (III Concurso Dolce Love)

barUn día más. Y cuando pienso que es el principio de la noche, de la maldita noche en soledad, comienza mí tremenda angustia.
Si pudiera retroceder en el tiempo y ser perdonado, seguramente dejaría este infierno.
Volvería al sitio donde, solo me bastó con verte, y saber que serias mía.
Tú primoroso rostro pintado por la mano del creador, tú mirada tierna y profunda exaltaron, sin saberlo, mis torpes e inquietantes pensamientos.
Deseé devorarte, entrar en ti y sentir el tibio recorrido del calor hacia tú vientre.
Nos miramos. Sonreímos. La furia del deseo me invadió.
Tu cuerpo sinuoso y sutil vino hacia mí, me pareció inconquistable, mientras maldecía a quien se apoderó de tu himen.
El bar estaba lleno, pero estábamos solos.
No recuerdo que torpes palabras pronuncié, ahora solo añoro tu piel; y me alegro de haberla poseído, y me frustro por no haberla dominado.
Entre copa y copa me acerqué más hacia ti, mientras reías desbordada, como desafiando al mismísimo Dios. Tú calma felina se mantuvo expectante y perversa.

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