Diario de la Doctora Miss Love: Que no mueran los libros


lectura-librosNo, no me he vuelto loca con este título, al menos no más loca de lo que suelo estar, Loves, así que os puedo decir que le he puesto eso porque sé que no muchos cogen ya un libro, primero porque los libros en papel ahora mismo es algo para algunos pudientes, que los libros cuestan mucho, y segundo porque la mayoría tenemos un lector electrónico que tiene mucha más capacidad de un libro (es mucho más fácil llevar 10 libros electrónicos que 10 libros en papel, sobre todo si son grandes).

Pero, ¿y dónde queda esa pasión por leer? ¿Esa obsesión por pasar la página para saber lo que le ocurre al personaje? Eso se pierde en un libro electrónico porque no puedes tocar el papel donde están las letras, no puedes acercarlo a tu corazón y darle un achuchón. Vale, sí, muchos dirán que eso se puede hacer pero junto al que ha despertado esos sentimientos, has abrazado a muchos y no es lo mismo. No puedes ver su portada siempre que quieras, no puedes sostenerlo y prestarlo, son muchas cosas lo que no se puede hacer con un libro electrónico (incluido el hecho de que no podrás leer si está sin batería jajaja). Sigue leyendo

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Relato erótico: Piso 7 (III Concurso Dolce Love)

imagePara saciarme la pensé. La imaginé conmigo. Ella y yo. La ventana del píso 7 abierta. La luz entrando a chorros. Un lago con palmeras meciéndose. La brisa en su pelo. Revistas en desorden regadas por el suelo. La deseaba como a nadie. Desde antes que enfermara. Desde antes que pasara lo que pasó. A mi su olor de mujer me turbaba. Cuando hablaba sus labios ejercían en mi una incomparable fuerza. Dos o tres veces la abracé al despedir la tarde y sus pechos me taladraron, duros, firmes. Pude sentir cada pezón. Inevitable el estremecimiento. Tal vez ella advirtió todo aquello. Se desentendió. Veinte años más era como vidas en dimensiones diferentes.
Cuando pasó lo que pasó. Cuando ella cayó en cama. Aquellos días terribles en los cuales nadie daba esperanzas. Le lloré creyendo que moriría. Una cirugía de muchos riesgos soportó. Frente a todo pronóstico salió viva del quirófano. Con tubos para alimentarse, para respirar. Ausente hasta que pudo levantar un párpado. Fue lenta su recuperación. Logró hablar, ver, escuchar, entender, pero, con medio lado muerto. La fuerza de su carácter le hizo vencer. Fue tan alegre la mañana cuando se levantó decidida a caminar ¡y caminó!

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