Diario de la Doctora Miss Love: Felices vacaciones de Semana Santa

playa¡Loves! Ya estamos de vacaciones. ¡Por fin! No sabéis las ganas que tenía de que llegara esta semana de vacaciones porque, ¿a que no sabéis dónde me voy? ¡A la playa! Sí, ya sé que no hace tiempo de playa, o al menos no todos los días, pero es que no puedo remediarlo, ¡me encanta!

Me voy al sur, me ha invitado un amigo a su casa en la playa y no he podido resistirme. Estaremos una semana los dos solos pero no me importa porque está la playa y pienso pasarme allí casi todas las horas que pueda, aunque sea tumbada en la arena. Disfruto mucho con ella.

Creo que la culpa es una de las mejores experiencias sexuales que he tenido, ¿no os la he contado todavía? Veréis, fue a los 20 años, cuando estaba con un chico que había conocido hacía un par de semanas. Los dos veraneábamos en el mismo lugar y bueno, empezamos a hablar en la playa y poco a poco fuimos buscándonos, quedando para comer, para salir por la noche, etc. Yo había ido allí sola porque no tenía ganas de que los amigos empezaran a hacer planes y demás, prefería ir a mi bola y así fue como acabé con él que había ido allí porque se iba de España y quería despedirse de su tierra natal y sobre todo el mar, que le encantaba. Sigue leyendo

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Relato erótico: Kamasutra (EL DESQUITE) (III Concurso Dolce Love)

parejaLa última llave cierra la última puerta. El último empleado se marcha, y sólo queda el oscuro silencio y la muda oscuridad.
– ¿Estamos solos?
– Si mi amor. La noche es sólo nuestra, con la obligación de abrazarnos y motivarnos a desatar nuestras pícaras apetencias.
– Menos mal, estaba cansada de permanecer tanto tiempo quieta para no ser descubiertos.
Los dos se miran, se abrazan y se estremecen. Se sienten incómodos con la ropa puesta, y sin apuro se sacan hasta el último paño, quedando tal cual como su creador los trajo al mundo.
– ¿Qué trajiste para hoy?
– Un libro muy antiguo que se llama Kamasutra.
– Nunca he oído hablar de el.
– No te preocupes, no solo te lo leeré, sino que lo llevaremos a la inquieta práctica.
Él toma el libro azul con letras doradas en su tapa, lo abre y lee “Al principio, el Señor de los Seres creó a los hombres y a las mujeres, y, en forma de mandamientos distribuidos en cien mil capítulos, trazó las reglas de su existencia en relación a Dharma, Artha y Kama”
Él se sentó y ella vestida de Eva, se acurrucó a su lado. Las horas pasaron como las hojas del libro, y mientras más él leía, ella más enamorada. Quedaron atrás miles de capítulos que hablaban sobre la vida que debe llevar un ciudadano, del matrimonio o del comportamiento de caballeros y cortesanas. Llegaron a lo más importante. La unión sexual. Sigue leyendo