Relato erótico: Martín Hotel (III Concurso Dolce Love)

alfezarAquella imagen permanecía atada a mi memoria, me devolvía al estado de gracia que sentía cuando estabas a mi lado.
Las luces de la ciudad jugaban con las formas de tu cuerpo desnudo, dotando de un falso movimiento a cada pliegue de tu piel. Tú, sentada en el alféizar de la ventana, mirabas distraída a las gentes que sin sueño deambulan perdidos por las calles, sin saber que tus ojos observaban sin prestar atención las sombras oscuras que bajo ellos pasaban. El humo de tu cigarrillo salía de tu boca, como sale el alma del hombre moribundo, lentamente, sin prisa, sabiéndose abandonado al aire que impregnado de olor a sexo, cerveza y madera que combatía con el olor dulzón de tu tabaco. No sé porqué siempre nos veíamos en aquella habitación de aquel viejo motel, que aunque limpio y discreto, distaba mucho del lujoso hotel donde me alojaba cada vez que viajaba a Nueva York. Tu cuerpo jadeaba aún por el esfuerzo de amarnos como nos amábamos, a veces pensaba que moriría de un infarto por aquellas largas sesiones de sexo, delicioso, suave, intenso… brutal. Sigue leyendo

Anuncios

Diario de la Doctora Miss Love: Hazte donante de sangre… Ayuda a otros


donacion-de-sangre¿Sabeis una cosa que me gusta hacer todos los años? Donar sangre. En realidad lo hago siempre que puedo pero, cuando llega el mes de junio, es seguro que voy a hacer mi donación de sangre. Y como no, el 14 de junio, que es el Día de la donación de sangre, antes de ir a mi trabajo suelo pasar antes para donar un poco.

Jejeje, me acuerdo la primera vez que doné sangre. No sé si fueron los nervios, o qué, que cuando salí de la habitación donde me tocó me sentía bien pero, en el pasillo, mientras me colocaba todo para irme, empecé a sentirme mal y solo me acuerdo que un joven gritó algo y al siguiente me sentía flotar.

Cuando me desperté estaba en una camilla con ese joven mirándome fijamente. La verdad es que tuve un despertar estupendo porque estaba… Oye, que una estaba falta de sangre pero el muchacho era lo necesario para que mi cuerpo empezara a fabricar más porque empezaba a ruborizarme jajaja. La verdad es que fui a caer en los brazos de un enfermero que pasaba por allí y que se fijó en mí. Él me cogió en brazos y me metió dentro donde vigiló mis constantes. Le habían dicho que acababa de donar sangre y supongo que supo lo que me pasaba. Además, llevaba encima un refresco y un bocadillo, así que muy listo no tenía que ser. Sigue leyendo