Relato erótico: Martín Hotel (III Concurso Dolce Love)

alfezarAquella imagen permanecía atada a mi memoria, me devolvía al estado de gracia que sentía cuando estabas a mi lado.
Las luces de la ciudad jugaban con las formas de tu cuerpo desnudo, dotando de un falso movimiento a cada pliegue de tu piel. Tú, sentada en el alféizar de la ventana, mirabas distraída a las gentes que sin sueño deambulan perdidos por las calles, sin saber que tus ojos observaban sin prestar atención las sombras oscuras que bajo ellos pasaban. El humo de tu cigarrillo salía de tu boca, como sale el alma del hombre moribundo, lentamente, sin prisa, sabiéndose abandonado al aire que impregnado de olor a sexo, cerveza y madera que combatía con el olor dulzón de tu tabaco. No sé porqué siempre nos veíamos en aquella habitación de aquel viejo motel, que aunque limpio y discreto, distaba mucho del lujoso hotel donde me alojaba cada vez que viajaba a Nueva York. Tu cuerpo jadeaba aún por el esfuerzo de amarnos como nos amábamos, a veces pensaba que moriría de un infarto por aquellas largas sesiones de sexo, delicioso, suave, intenso… brutal. Sigue leyendo

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Relato erótico: LA VECINA DE ENFRENTE (III Concurso Dolce Love)

enfermeraUna música se escuchaba al otro lado del rellano mientras miraba por el ojo de la cerradura, detrás de la puerta su hermosa vecina se iba quitando, poco a poco, el uniforme de enfermera, estaba de espaldas, ante el espejo, contoneándose al compás de esa música tan sensual, sus curvas se balanceaban voluptuosas a derecha e izquierda y de arriba a abajo, en ambos sentidos, con gracia y elegancia, ante un gato negro que asistía atónito al espectáculo. Por un momento, se dijo que no debía espiar así la intimidad ajena, sólo se habían saludado un par de veces en la escalera del primer piso, suficiente para llamar su atención; pero lo que realmente le hizo agacharse para mirar por la cerradura fue ese bolero de Ravel que sonaba cada vez que pasaba al lado de la puerta. No podía ser casualidad, quizás debería llamar a la puerta y ver qué sucedía. Finalmente desistió de tal idea, atravesó el pasillo, metió la llave en la puerta de enfrente, entró en su apartamento y echó el cerrojo.
Allan sabía que su vecina vivía sola por el buzón de la entrada, se llamaba Sarah Coretti, si, le había impresionado lo que había visto, pero pasaron varios días sin que volviese a verla, el bolero de Ravel dejó de sonar al pasar por el rellano, algunas veces su gato maullaba sin cesar, encerrado y abandonado por su dueña, durante toda la noche. En aquel viejo piso de alquiler, situado en la segunda escalera del número dos de Miller Street, frente a la estación Victoria, los inquilinos iban y venían con frecuencia. El clima frío y húmedo al final del otoño no favorecía las relaciones sociales, la gente prefería permanecer en sus casas sin salir a la calle después del trabajo, muchos tenían profesiones liberales y llevaban una vida independiente y solitaria, aunque en una ciudad en la que conviven dos millones y medio de desconocidos como Manchester siempre había centros comerciales y lugares de ocio, pero todo ese gentío no hacía sino acentuar la sensación impersonal del individuo diluido en la masa, donde nadie se preocupaba por nadie, las relaciones eran poco profundas, eso también tenía sus ventajas para los que preferían el anonimato y pasar desapercibidos sin que nadie se metiera en sus asuntos. No se podía esperar mucho más de una ciudad en la que el barrio gay era el más animado. Sigue leyendo

Relato Erótico: Átame

sadoEstaba la semana pasada de rodríguez y siempre había oído hablar del bondage y tenía unas ganas locas de probarlo y aprovechando mi soltería pasajera me decidí, busqué en la página de contactos del periódico y solicité un servicio en mi domicilio de una profesional del ramo. Por teléfono ya me encandiló, que si era muy malo, que si me iba a castigar, que me iba a enterar de lo que vale un pene, perdón, un peine. Tuve que sujetar el aparato con el hombro, pues no tenía manos para tantas cosas, en fin que la cosa prometía. Comí deprisa, bueno más que comer, me tomé el menú del rodríguez, fabada litoral grande con dos vermús y dos latas de cerveza. De postre, restos de helados de varias clases, uno de ellos al rato, me di cuenta que era un puré de zanahorias.

La espera se me hizo larga y me duché para estar limpio y sería por el jabón o por la de pasadas que me di, que me puse como un verraco y tuve que aliviarme. Sigue leyendo

Diario de la Doctora Miss Love: Mi San Valentín

reunion-san-valentin¿Os acordáis que os comenté el otro día, a colación del día de San Valentín, que una de mis amigas me había hecho una encerrona con una reunión tuppersex? Pues creo que ya podéis saber el tipo de San Valentín que he pasado, al menos una parte del mismo, que no todo, porque después la cosa estuvo mucho mejor.

El caso es que estaba en el trabajo atendiendo a los últimos pacientes que tenía, una pareja que tiene dificultades para comunicarse entre ellos (porque no quieren molestar al otro y claro, se callan todo, eso no puede ser), y luego un chico que está deprimido por no tener pareja sexual y eso le hace obsesionarse con todo. Sigue leyendo

Relato Erótico: Galletas de San Valentín

galletas-de-san-valentinHabía salido tan rápido de casa ese día que no había tenido tiempo ni de ver el día en el que estaba y ahora se encontraba en esa situación, intentando pensar qué iba a regalarle a su pareja por el día de San Valentín. Y no era que no tuviera ideas, pero quería que fuera algo especial y se había olvidado por completo.

Normalmente el regalo consistía en unas galletas de chocolate que ella misma hacía pero ese día, con la reunión de negocios que tenía, iba a llegar mucho más tarde a casa y seguramente estaría él allí, con lo que no podía hacer nada. Suspiró deprimida porque no quería regalarle algo material y tuvo que centrarse en el trabajo cuando le llamaron la atención por tercera vez. Sigue leyendo

Relato Erótico: En El Probador

relato-en-el-provadorDesde hacía más de medio siglo no se registraba en Europa central una ola de frío tan intensa y en Cracovia estaba siendo especialmente dura con unas temperaturas de unos 30 grados bajo cero aunque esto a Lilka no le impedía andar por su loft, con una potente calefacción y chimenea, en calcetines, braguitas negras y una camiseta blanca de manga corta que le llegaba justo por debajo del ombligo.

Después de estar varias horas delante del ordenador decidió tomarse un descanso. Se fue directa a la cocina y se preparó un chocolate caliente. Camino de vuelta al escritorio se paró en la ventana llena de condensación producida por el frío exterior y el calor de la casa. Limpió con la mano la ventana para poder echar un vistazo al exterior. Pasó su mano por el muslo izquierdo para secársela y sintió un escalofrío que la estremeció e hizo que se apreciaran claramente sus pezones por debajo de la camiseta. Observó sus pechos y soltó una sonrisilla. Al volver a mirar por la ventana lo único que podía ver era un manto blanco de más de un metro de espesor. La calle estaba completamente desierta. Sigue leyendo

Relato Erótico: Despertar al amor

despertar_amorCerró la puerta con cuidado intentando no fijarse en sus manos que temblaban un poco por lo que iba a ocurrir en ese momento. Se volvió para encontrarla de pie a su lado, las manos entrelazadas entre sí igual que sus piernas mirando a todos lados con las mejillas enrojecidas. De vez en cuando los ojos lo buscaban a él para desviarse, tímidos ellos, hacia otra dirección. Sigue leyendo