Relato erótico: PRESO DEL DESEO (III Concurso Dolce Love)

deseoPreso del deseo de tener al natural tu cuerpo insaciable, preso del pensamiento mal gastado en mis manos, preso de eso que no puedo tener.
Cautivar exaltado y emocionado el paso lento de tu calor, expresar en un momento mi deseo por tu pasión, pedir a gritos mudos que me aten a tu predador deseo de sudor.
Preso del deseo intenso de mi imaginación, preso del aliento inquieto de mi inmadurez, preso de ésta sed, de tocar tu cuerpo desde tus cabellos hasta tus pies.
La noche hizo de lo suyo, junto al vago sabor del alcohol, y sus ropas a gritos pedían que las arranque, que explote de deseo y se las quite.
Su mirada dejo que la mía entrase como ladrón, cuando su mano toco mi pecho, nuestros deseos de envenenar la cama, el suelo, el sofá, toda la habitación se hizo inmenso y nada en el orbe pudo detener lo que sucedió.
No pudo parar y no quise que lo hiciera, nos besamos, nos acariciamos. Su piel erizada toco la mía, su boca húmeda se desespero, vano nuestro momento de negación.
Recorrí todo su cuerpo como zoen en las montañas, baje hasta el monte de la perdición, se voltearon sus ojos y mi ser no era yo.
La calma parecía llegar, solo parecía, sus manos rodearon todo mi placer, pidieron a cantaros calor, deseo y sudor, las gotas cayeron por todo su cuerpo, nos mezclamos, nos hicimos uno. Sigue leyendo

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Relato erótico: Martín Hotel (III Concurso Dolce Love)

alfezarAquella imagen permanecía atada a mi memoria, me devolvía al estado de gracia que sentía cuando estabas a mi lado.
Las luces de la ciudad jugaban con las formas de tu cuerpo desnudo, dotando de un falso movimiento a cada pliegue de tu piel. Tú, sentada en el alféizar de la ventana, mirabas distraída a las gentes que sin sueño deambulan perdidos por las calles, sin saber que tus ojos observaban sin prestar atención las sombras oscuras que bajo ellos pasaban. El humo de tu cigarrillo salía de tu boca, como sale el alma del hombre moribundo, lentamente, sin prisa, sabiéndose abandonado al aire que impregnado de olor a sexo, cerveza y madera que combatía con el olor dulzón de tu tabaco. No sé porqué siempre nos veíamos en aquella habitación de aquel viejo motel, que aunque limpio y discreto, distaba mucho del lujoso hotel donde me alojaba cada vez que viajaba a Nueva York. Tu cuerpo jadeaba aún por el esfuerzo de amarnos como nos amábamos, a veces pensaba que moriría de un infarto por aquellas largas sesiones de sexo, delicioso, suave, intenso… brutal. Sigue leyendo

Relato erótico: LA VECINA DE ENFRENTE (III Concurso Dolce Love)

enfermeraUna música se escuchaba al otro lado del rellano mientras miraba por el ojo de la cerradura, detrás de la puerta su hermosa vecina se iba quitando, poco a poco, el uniforme de enfermera, estaba de espaldas, ante el espejo, contoneándose al compás de esa música tan sensual, sus curvas se balanceaban voluptuosas a derecha e izquierda y de arriba a abajo, en ambos sentidos, con gracia y elegancia, ante un gato negro que asistía atónito al espectáculo. Por un momento, se dijo que no debía espiar así la intimidad ajena, sólo se habían saludado un par de veces en la escalera del primer piso, suficiente para llamar su atención; pero lo que realmente le hizo agacharse para mirar por la cerradura fue ese bolero de Ravel que sonaba cada vez que pasaba al lado de la puerta. No podía ser casualidad, quizás debería llamar a la puerta y ver qué sucedía. Finalmente desistió de tal idea, atravesó el pasillo, metió la llave en la puerta de enfrente, entró en su apartamento y echó el cerrojo.
Allan sabía que su vecina vivía sola por el buzón de la entrada, se llamaba Sarah Coretti, si, le había impresionado lo que había visto, pero pasaron varios días sin que volviese a verla, el bolero de Ravel dejó de sonar al pasar por el rellano, algunas veces su gato maullaba sin cesar, encerrado y abandonado por su dueña, durante toda la noche. En aquel viejo piso de alquiler, situado en la segunda escalera del número dos de Miller Street, frente a la estación Victoria, los inquilinos iban y venían con frecuencia. El clima frío y húmedo al final del otoño no favorecía las relaciones sociales, la gente prefería permanecer en sus casas sin salir a la calle después del trabajo, muchos tenían profesiones liberales y llevaban una vida independiente y solitaria, aunque en una ciudad en la que conviven dos millones y medio de desconocidos como Manchester siempre había centros comerciales y lugares de ocio, pero todo ese gentío no hacía sino acentuar la sensación impersonal del individuo diluido en la masa, donde nadie se preocupaba por nadie, las relaciones eran poco profundas, eso también tenía sus ventajas para los que preferían el anonimato y pasar desapercibidos sin que nadie se metiera en sus asuntos. No se podía esperar mucho más de una ciudad en la que el barrio gay era el más animado. Sigue leyendo

Diario de la Doctora Miss Love: Porque te quiero mucho, mamá


dia-de-la-madreHoy es un día especial. El día de las madres y, aunque se diga que este día es solo para las mujeres que han tenido hijos, yo pienso que es el día de todas porque, las mujeres, todas nosotras, tenemos una parte de madre, no solo de hijos, sino también de otras personas. Por ejemplo, ¿acaso una hija no cuida a su padre y a su madre cuando están mayores? ¿No cuidan las mujeres a sus amigos cuando están enfermos? ¿No intentan educarlos cuando se equivocan esos amigos o meten la pata? Pues eso, para mí este día es como el día de las mujeres porque las mujeres somos madres, aunque sea de una misma.

Sé que en otros países se celebra otros días y otros meses pero como en España se conoce este pues es cuando yo lo suelo celebrar, que para eso soy española, al menos conservemos una tradición antes de cambiarla por las modas. Si tú, querid@ que me lees, no lo celebras este día no pasa nada, puedes leer lo que escribo ahora y después el día que se celebre, así seguro que puede recordarte o, quién sabe, darte algunas ideas. Sigue leyendo

Diario de la Doctora Miss Love: Que no mueran los libros


lectura-librosNo, no me he vuelto loca con este título, al menos no más loca de lo que suelo estar, Loves, así que os puedo decir que le he puesto eso porque sé que no muchos cogen ya un libro, primero porque los libros en papel ahora mismo es algo para algunos pudientes, que los libros cuestan mucho, y segundo porque la mayoría tenemos un lector electrónico que tiene mucha más capacidad de un libro (es mucho más fácil llevar 10 libros electrónicos que 10 libros en papel, sobre todo si son grandes).

Pero, ¿y dónde queda esa pasión por leer? ¿Esa obsesión por pasar la página para saber lo que le ocurre al personaje? Eso se pierde en un libro electrónico porque no puedes tocar el papel donde están las letras, no puedes acercarlo a tu corazón y darle un achuchón. Vale, sí, muchos dirán que eso se puede hacer pero junto al que ha despertado esos sentimientos, has abrazado a muchos y no es lo mismo. No puedes ver su portada siempre que quieras, no puedes sostenerlo y prestarlo, son muchas cosas lo que no se puede hacer con un libro electrónico (incluido el hecho de que no podrás leer si está sin batería jajaja). Sigue leyendo

Relato erótico: Piso 7 (III Concurso Dolce Love)

imagePara saciarme la pensé. La imaginé conmigo. Ella y yo. La ventana del píso 7 abierta. La luz entrando a chorros. Un lago con palmeras meciéndose. La brisa en su pelo. Revistas en desorden regadas por el suelo. La deseaba como a nadie. Desde antes que enfermara. Desde antes que pasara lo que pasó. A mi su olor de mujer me turbaba. Cuando hablaba sus labios ejercían en mi una incomparable fuerza. Dos o tres veces la abracé al despedir la tarde y sus pechos me taladraron, duros, firmes. Pude sentir cada pezón. Inevitable el estremecimiento. Tal vez ella advirtió todo aquello. Se desentendió. Veinte años más era como vidas en dimensiones diferentes.
Cuando pasó lo que pasó. Cuando ella cayó en cama. Aquellos días terribles en los cuales nadie daba esperanzas. Le lloré creyendo que moriría. Una cirugía de muchos riesgos soportó. Frente a todo pronóstico salió viva del quirófano. Con tubos para alimentarse, para respirar. Ausente hasta que pudo levantar un párpado. Fue lenta su recuperación. Logró hablar, ver, escuchar, entender, pero, con medio lado muerto. La fuerza de su carácter le hizo vencer. Fue tan alegre la mañana cuando se levantó decidida a caminar ¡y caminó!

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Diario de la Doctora Miss Love: Felices vacaciones de Semana Santa

playa¡Loves! Ya estamos de vacaciones. ¡Por fin! No sabéis las ganas que tenía de que llegara esta semana de vacaciones porque, ¿a que no sabéis dónde me voy? ¡A la playa! Sí, ya sé que no hace tiempo de playa, o al menos no todos los días, pero es que no puedo remediarlo, ¡me encanta!

Me voy al sur, me ha invitado un amigo a su casa en la playa y no he podido resistirme. Estaremos una semana los dos solos pero no me importa porque está la playa y pienso pasarme allí casi todas las horas que pueda, aunque sea tumbada en la arena. Disfruto mucho con ella.

Creo que la culpa es una de las mejores experiencias sexuales que he tenido, ¿no os la he contado todavía? Veréis, fue a los 20 años, cuando estaba con un chico que había conocido hacía un par de semanas. Los dos veraneábamos en el mismo lugar y bueno, empezamos a hablar en la playa y poco a poco fuimos buscándonos, quedando para comer, para salir por la noche, etc. Yo había ido allí sola porque no tenía ganas de que los amigos empezaran a hacer planes y demás, prefería ir a mi bola y así fue como acabé con él que había ido allí porque se iba de España y quería despedirse de su tierra natal y sobre todo el mar, que le encantaba. Sigue leyendo