Diario de la Doctora Miss Love: Un experimento disparatado

camara-sexoAy, querid@s, qué día es el que llevo hoy… Acabo de llegar a casa después de una sesión un tanto disparatada, o mejor dicho, increíble, porque a quien se la cuente no se lo van a creer. Pero oye, que una esperaba dar una solución y vamos si la dio… Os lo explico.

Hace un par de meses me llegó una pareja que tenía problemas para intimar porque nunca les apetecía cuando ellos solían ser muy activos sexualmente, es decir, que les gustaba el sexo. No tienen hijos ni tampoco los están buscando, les va bien en el trabajo y además tienen un buen colchón económico. Así que no había una razón que pudiera pensar que no quisieran tener sexo con la pareja (salvo el hecho de que pensaba que quizás ya no se sentían atraídos el uno por el otro).

De hecho, lo primero que pensé fue eso, que hubieran perdido las ganas por la otra persona. Así que les propuse que hicieran un viaje a algún sitio que no conocieran y solo ellos dos, sin compras, sin nada más que quedarse en el hotel. De esa manera podía comprobar si ellos realmente se sentían atraídos y sí, funcionó, pero no llegaron a culminarlo y claro, no valía para devolverles la pasión que estaban buscado. ¡Y es que se veían más como amigos que como pareja!

Recuerdo que él un día me dijo que parecía que, de tanto usarlo, el amor se le había acabado porque, si bien quería a su mujer, las ganas de sexo parecían más un segundo o tercer plano, ya no pensaba en eso sino en llegar a casa y estar tranquilo al lado de ella, hacer cosas juntos, disfrutar de ese rato después del trabajo. Y ella igual, decía que no le importaba tanto el sexo. Claro, yo no sabía qué decirles porque, si bien eran felices, siempre les faltaba algo y el sexo por obligación ya sabéis, Loves, que no compensa.

Así que ideé un experimento muy muy raro pero que… tuvo resultado. Les pedí algo extraño, lo reconozco, porque les dije que se grabaran en vídeo teniendo sexo y olvidándose de la cámara. Lo hicieron, y les pedí que trajeran la cinta a la sesión. Así que hoy los dejé un momento a solas viendo su propio vídeo en el que ellos hacían “cositas”. Quería que vieran la forma que tenían de hacer el amor e intentar saber si es que hacían algún gesto que pudiera hacerles pensar que no tenían ganas de estar con la pareja. Pero no, lo que vi (lo poquito), parecía que estaba bien. No quise ver mucho más y salí del despacho para dejarles pidiéndoles que me avisaran cuando lo hubieron visto.

Lo hicieron, al final entré un rato después y hablamos sobre ese tipo de sexo que habían presenciado y les pedí que lo calificaran. Como esperaba, dijeron que era frío y parecía más algo que haces por obligación que disfrutándolo.

Al menos ya había conseguido algo. Les pedí que se miraran a los ojos y cada uno dijera una palabra del otro, algo que los definiera. Lo hicieron (no diré lo que dijeron…) y luego fui subiendo el tono de la conversación. Mirándose, sin apartarse el uno del otro nunca, les iba preguntando una y otra vez sobre su color favorito de ropa interior, la zona que querían que fuera besada en ese momento, la ropa que quitarían primero… Era un juego tonto y estúpido pero parecía que les llamaba la atención.

De hecho, llegó un momento en que las preguntas eran ya algo más subidas y ellos estaba muy receptivos, tanto que tuve que salir a por un vaso de agua para ellos a fin de continuar la sesión… Pero cuando volví…

¿Os imagináis recuperar las ganas de sexo de golpe? Pues ahora imaginad lo que pasó cuando abrí la puerta del despacho, dos personas en el sofá, medio desnudos y sin darse cuenta siquiera de que estaba allí.

¿Qué hice? Pues cerré la puerta lo más despacio posible y me senté con otro paciente en la sala de espera mientras “esperábamos”. Menos mal que mi despacho está insonorizado que si no…

Al cabo del rato, un largo rato por cierto, salieron y me buscaron, arrepentidos, pero con una sonrisa de oreja a oreja que me hizo echarme a reír. Al menos he conseguido a otra pareja feliz pero no sabéis la calentura que me dejaron y ahora no voy a ver el sofá como lo veía antes… A ver qué le digo yo a mi jefe ahora para que me lo cambie… ¡¡Que ya van 3 en este año!!

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