Relato Erótico: En el avión…

avion2Estaba cansada de estar leyendo después de tantas horas sentada en el avión sin poder hacer mucho más. Añoraba su ordenador, su móvil, pero no podía sacarlo y trabajar con él porque le llamarían la atención o harían que tuviera problemas. La lectura le había hecho tener varias horas de disfrute pero, después de acabar un libro, no tenía ganas de empezar otro y empezaba a pensar que debería haberse pensado mucho más esas vacaciones para coger un avión de más de 10 horas de vuelo.

Echó un vistazo a su compañero de viaje. Estaba dormido pero se le veía atractivo. Llevaba un traje negro puesto y una camisa en la que tenía desabrochado el botón del cuello aunque no se le veía mucho más. Su rostro parecía angelical dormido como estaba. Y eso que no había echado el asiento hacia atrás. Temía que su cabeza acabara en el hombro de ella y al final tuviera que estar sosteniéndolo, o bien caer rendida ella del aburrimiento.

Había entablado algunas palabras, meras formalidades para pasar el tiempo que vivirían juntos pero no sabía mucho de él. Miró por la ventana intentando ver algo que la distrajera en plana noche que era y pronto sintió cómo él se movía girándose hacia ella, echándole el brazo por encima hasta alojarse entre sus piernas.

Aspiró con sorpresa ante ello y lo miró intentando retirar el brazo de ese lugar pero éste empezó a acariciarle los muslos y se perdió en las sensaciones. Estaba dormido, lo había verificado, y sin embargo, su mano había cobrado vida y la recorría por los muslos incitándola a que abriera las piernas para tocarla en un punto más íntimo. Lo malo era que estaba deseándolo.

A su alrededor, las luces estaban apagadas y solo la suya permanecía activa hasta que la quitó presa de pánico de que pudieran pillarla en esa situación. Al estirarse, la mano de él se coló hasta un punto más caliente y gimió por ello. El hombre se acercó más aún echándole el aliento en la oreja y provocándole oleadas de placer que iban directas hasta su centro que palpitaba de impaciencia.

Los dedos mágicos se movían de una a otra vez, siempre en pro de más profundidad, de más deseo. Sus bragas se habían mojado hacía ya y las manos las tenía ocupadas sobre sus pechos dándose el placer que le faltaba en ese momento.

Fue él quien retiró de su camino la parte de tela que separaba la piel con piel e introdujo un dedo en su feminidad abriéndole los labios, buscando esa perla dorada que lo esperaba con afán y quería explotar en su mano.

Éste siguió moviendo los dedos, cogiendo y dejando escapar su clítoris mientras ella se mordía los labios para evitar que los gemidos salieran y despertaran al que le estaba proporcionando un momento único… en un avión. No sabía si estaría casado o no, dónde iría al bajar del avión pero, si lograba hablar con él, iba a sacarle toda la información posible pues, si con las manos podía hacer eso, bien deseaba saber lo que haría lúcido por completo y con todo su cuerpo.

A punto estuvo de chillar en el momento en que su orgasmo le llegó, la mano del hombre mojada con su propio jugo. Quiso acercarse y tocarlo a él al ver la protuberancia que tenía pero se paró en el último segundo, no fuera a despertarlo. Tras eso, retiró la mano y volvió a moverse, sin apartarse, como si hubiera terminado pero no quisiera abandonarla. Mientras, intentando recuperar el aliento, no sabía si reír o llorar, chillar o callarse. Había sido toda una experiencia que, si el viaje duraba más, esperaba que se repitiera de nuevo un par de veces más pues así seguro que conseguiría pasarlo mucho mejor.

Se levantó con cuidado arreglándose la falda y esquivó al hombre para ir al baño. Atravesó el pasillo con paso silencioso para no despertar a nadie y entró por la puerta olvidándose de cerrar pues, al estar todos dormidos, nadie la molestaría.

Cinco minutos después, y antes de que pudiera evitarlo, la puerta se abrió empujándola hacia el interior. Apenas pudo ver quién había entrado sin esperar siquiera a que ella saliera, ni darle oportunidad a ella. Enfocó con la mirada. Su compañero de avión estaba ahí de pie ante ella, su cuerpo ajetreado y sensual, un aura poderosa a su alrededor que la hizo recordar todo lo que acababa de hacerle en su sueño. ¿Con quién habría soñado?

–¿Preparada para el segundo?

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s