Diario de la Doctora Miss Love: Me voy de vacaciones… en cuerpo y mente

vacacionesBueno, ya es oficial, o al menos eso es lo que le he dicho a mi jefe y a mis compañeros. Me voy de vacaciones. Me explico, es que donde trabajo solemos turnarnos, como supongo que pasará en cualquier trabajo, para que siempre estemos abiertos y podamos atender a las personas. Después de una reunión con los compañeros, donde se decide cuándo te vas, y la de cosas que hay que pensar, cuadrar, y demás, finalmente llegamos todos a un acuerdo.


Así que, si todo va bien, en agosto me iré de vacaciones unos días, que bien me los merezco. La pena es que este año no puedo coincidir con Mitsuki con las vacaciones porque ella se las toma en septiembre y, claro, aunque digamos de salir, ella tiene que trabajar y no puede quedarse tanto tiempo conmigo.
Una pena, queridos… porque si supiérais lo que pasó el año pasado… Jejeje, bueno, va, os lo contaré. El año pasado nos tomamos las vacaciones a mediados de julio y tanto Mitsuki como yo nos fuimos a una casita al lado de la playa (de esas que alquilan). Como era julio no costaba tanto como hubiera costado en agosto así que nos quitamos ese peso de encima (y el hecho de que nos gastáramos mucho nos hacía pensar que, si lo hubiéramos cogido en otra época, hubiera sido peor).

Pero a lo que iba, la playa. Eso de estar al ladito, a unos metros, está genial. Te levantas, abres la ventana y tienes el olor del mar pero… bueno, digamos que también tenías una muy buena visión de los chicos que iban a primera hora de la mañana a nadar, surfear o simplemente para disfrutar de la playa cuando no hay nadie.

Recuerdo la primera vez que los vi. Acababa de levantarme después de dormir… ¿dos horas? Sí, creo que eso fue porque Mitsuki puso maratón de películas y no me dejó irme a la cama hasta que acabaron. Tenía el pelo revuelto, un sueño que no podía conmigo e iba solo con una camiseta fina y las braguitas. Estaba bostezando cuando abrí la puerta para coger algo de fuera y a esto que el chirrido de la puerta alertó a los que había por allí (que mira que tuvo que sonar). El caso es que, sin yo pretenderlo, me encontré con la mirada de unos cinco o seis tíos encima mío y yo medio dormida. ¿Os imagináis? Jajajaja, menos mal que Mitsuki estaba detrás mía y me llevó dentro de casa de nuevo porque, entre la sonrisa tonta que tenía, las babas que seguro caían y más cosas que no mencionaré, di todo un espectáculo.

Después me puse en la ventana a observarlos. No sabéis cómo estaban… Si hasta Mitsuki tuvo que darme una taza de café y pasar varias veces la mano cortando la visión de los chicos para que reaccionara. Pero bueno, al cabo de unas horas, cuando empezó a llegar gente, se fueron, así que no pude hacer mucho más.

Al día siguiente me desperté a la misma hora, esta vez más arregladita, y cuando salí fuera los saludé como pude y volví a mis quehaceres. Reconozco que de vez en cuando les echaba una miradita y descubría que también ellos miraban hacia la casa nuestra. Es decir, que ahí había ganas de algo.
El tercer día me propuse tentarles un poquito y, con el calor que hacía, preparé una bebida fría y le pedí a Mitsuki que hiciera algún postre oriental de los que a ella se le dan tan bien y salí con una gran bandeja. Les ofrecí el desayuno y todos aceptaron, aunque no les dejé que entraran en la casa. Hablamos un rato y me cayeron bastante bien, creo que más a Mitsuki porque le encantó estar rodeada de ambos y que la tocaran. No si la cosa fue a más, pero con el tiempo… Ya sabéis que Mitsuki, aunque es pequeñita, si las cosas no son en cantidad, no le gustan…

¿Y dónde me voy este año? Pues es…. SE CRE TO…. Teniendo en cuenta que no voy con Mitsuki tengo que buscarme otro plan y no se bien dónde ir, tengo dos opciones. Lo que sí os puedo decir es que me he comprado un bikini mini, mini, de esos que dices, ¿cómo puede costar 40 euros un trozo de tela que no me cubre ni la mano? Pues esos, esos… Que una quiere que los demás se la queden mirando embobados… Aunque, para eso, tengo que ir al gimnasio a ver si pierdo un par de kilitos que se me han acumulado y no los quiero… ¿Vale regalar kilos? Porque si es así yo los regalooo

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