Diario de la Doctora Miss Love: Una fantasía recordada

trioEl otro día estando en casa limpiando un poco me acordé de algo que me hizo tener una sonrisa durante todo el día. ¿Te ha pasado alguna vez, querid@? Es de esas cosas que piensas en algo que te ha hecho muy feliz en su momento y que, cuando vuelve a tu mente, parece un sueño y te hace sentir lo mismo… A mí me ha pasado y quería compartirlo con vosotros.

Es una pequeña fantasía que muchas veces he visto pero que, en esa época, no lo había probado. En esos años estaba con otra persona y nos llevábamos muy bien, más que bien. Muchos pensaban que quizás llegaríamos hasta el final pero nos quedamos en el camino, las cosas de la vida supongo, quizás me puedan entender aquellos que han pedido esa complicidad con alguien.

El caso es que nos comentábamos todo y, en una ocasión, después de una sesión algo subida de tono (digamos que no es apta para menores de 18 años, o si me apuras, menores de 21 años), le comenté lo que me gustaría probar un trío. Dos hombres. Al principio se quedó un poco extrañado, y no es para menos. Comentar eso en un hombre puede hacerle dudar de ser suficiente para una pero en este caso yo tenía la ventaja de que nos conocíamos lo suficiente para no dañarnos si lo comentaba porque él me conocía y yo a él.

Después de la sorpresa él mismo se ofreció a ello si, en lugar de un hombre, era otra mujer. Por supuesto me eché a reír. Eso se llama un ataque en toda guerra y nos supuso una nueva sesión hasta ver quién ganaba de los dos… ¿Debo decir que la ganadora fui yo?

¿Qué pasó? Pues que cumplió su palabra. Una noche cuando regresaba del trabajo me encontré en la casa con un amigo que había ido “de visita”, como me dijo, y que le había sugerido quedarse a cenar. ¿Imagináis el panorama que tenía delante? ¡La cena no estaba hecha y había pensado descongelar cualquier cosa! Odié a ese hombre por ponerme en el aprieto que me ponía pero sonreí y, como sabía que no solía invitar a amigos a casa porque quería pasar el tiempo que nos quedaba juntos, preparé algo rápido con lo que encontré en la nevera y no quedó nada mal.

Lo acompañamos con varias botellas de vino y la verdad es que fue muy agradable. Pero más aún cuando, en ausencia de mi novio en ese momento, su amigo se acerca, me acaricia la mejilla, y sigue con su mano por mi cuello hasta el escote que tenía, bebiéndome con los ojos, diciéndome que podíamos tener un poco de diversión juntos.

Estaba a punto de decir que no, que no se tomara esas libertades conmigo cuando mi novio me sobresaltó al acercarse por detrás y besarme en la cabeza, acariciarme por la nuca y hacer que me levantara de la mesa sin poder hablar, sin decir una palabra o quejarme por nada, que solo debía disfrutar de una fantasía regalada.

Su amigo se colocó delante de mí, y él detrás, y los dos empezaron a hacer magia con sus manos, con los labios, con todo su cuerpo. Parecía arder entre ellos. Eso sí, debo decir que mi novio fue más territorial porque no permitió que me besara ni otras cositas que mejor me callo.

Juntos me llevaron a la cama y me hicieron de todo. Disfruté como una enana de todo ello y la verdad es que, al mismo tiempo, yo me ocupé de que ellos se lo pasaran bien. No supe cuándo se fue el amigo porque me quedé dormida en cierto momento en los brazos de mi novio y al despertar lo encontré mirándome con una cara tan extraña… No sé bien lo que sentí pero me hizo sonreír hasta el fondo de mi alma.

Seguro que ahora te preguntas qué pasó con ese hombre. Pues lo dicho, que a veces los caminos se separan y la vida tiene muchas formas de fastidiarte la felicidad. Encontró un gran trabajo, una buena oportunidad para avanzar en lo que se dedicaba y ser “alguien más reconocido” y quiso tomarla. No quería dejarme, de hecho me dijo que me fuera con él. Pero eso equivalía a dejarlo todo por esa persona. ¿Y si salía mal su trabajo? ¿Y si yo no encontraba nada? Fue una decisión dolorosa, una decisión que no se tomó de la noche a la mañana, probamos una relación a distancia pero, cuando has tenido la relación física, una a distancia no te sirve, se enfría y, se rompe… Al menos me queda esa fantasía y los miles de grandes momentos que me dio.

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